¿Cómo hacer que tu canción termine en una serie, película o comercial?
Y ¿qué son las licencias de Sincronización (Sync)?
Escuchar tu rola de fondo en una escena clave de una serie de Netflix o en un comercial de una marca de tenis es el sueño de muchos, no solo por la exposición masiva, sino porque las licencias de sincronización (o Sync) son una de las fuentes de ingresos más fuertes en la industria musical actual. Pero, ¿cómo lograr que una producción voltee a ver a un artista independiente?
Entendiendo el negocio del Sync Sincronizar significa unir tu música con una imagen en movimiento. Para que esto suceda legalmente, la productora audiovisual necesita dos permisos (y pagar dos cheques):
Licencia de Sincronización (Composición): El permiso de quienes escribieron la letra y la melodía.
Licencia de Uso de Máster: El permiso del dueño de la grabación sonora (el fonograma).
Si tú escribiste la canción solo, la produjiste y eres el titular de la grabación, es probable que controles ambos lados. En la industria, a esto se le llama ser una vía 'One-Stop'. Pero si co-escribiste la canción con alguien más, o si grabaste con otros músicos que participaron en la ejecución, necesitarás sus autorizaciones también. Tener esto resuelto de antemano es justo lo que hace atractivo a un artista independiente para un supervisor musical.
¿Qué busca un Supervisor Musical? El supervisor musical es la persona encargada de buscar, seleccionar y gestionar las licencias de la música que aparece en películas, series o comerciales. No solo buscan "buenas canciones", buscan herramientas audiovisuales. Para que te tomen en serio, debes tener preparado lo siguiente:
Las versiones instrumentales: Muchas veces la voz de tu canción choca con los diálogos de los actores. Si no tienes la pista instrumental de tu rola lista en alta calidad (WAV), pierdes la oportunidad al instante.
Stems (Pistas separadas): A veces solo quieren usar el 10% de tu canción, como el beat de la batería o la línea de bajo. Tener tus stems organizados te vuelve un profesional.
Metadata y splits impecables: Aquí es donde se caen los grandes tratos. Tu archivo y tu documentación deben ser un libro abierto. Tu metadata debe incluir el nombre correcto y definitivo de la canción, los nombres legales y completos de todos los compositores, los porcentajes exactos de los splits (quién es dueño de qué porción) y tu contacto. Si la rola es de tu banda y no tienen claros los porcentajes o quiénes son los autores, la productora se va a ir con alguien más por miedo a una demanda futura.
Si te interesa meter tu música en series o películas, pero no entiendes cómo organizar tus splits o dejar tu metadata en orden para un supervisor musical, conoce Ábaco. Es nuestra área legal en Casete y te asesoran para dejar todo tu papeleo impecable y listo para cerrar el trato.
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